Keeping Cool, Safely

Mantenerse fresco con seguridad

Seguridad en ríos y lagos

Cuando estás en el campo o en la montaña, es tentador darse un chapuzón para refrescarse. Después de todo, ¿qué podría ser más sano? ¿Un picnic junto a un lago, un chapuzón rápido y secarse al sol antes de volver a casa? Tanto si se trata de adultos que nadan a lo loco por deporte como de niños que simplemente chapotean con sus amigos, hay que tomar algunas precauciones para mantener la seguridad.

Persona saltando a un lago desde un muelle de madera con árboles al fondo

Antes de dar el paso

Los ríos, lagos y embalses entrañan riesgos que no siempre son evidentes. Entre las principales precauciones figuran:

  • Compruebe la calidad del agua si es posible. Las lluvias torrenciales pueden arrastrar aguas residuales, escorrentías agrícolas y otros contaminantes a ríos y aguas costeras. Un periodo cálido puede favorecer la proliferación de bacterias. Los gobiernos locales suelen emitir avisos sobre masas de agua específicas, así que compruebe en Internet si hay alertas antes de salir.
  • No te metas nunca en aguas verdes, espumosas o malolientes.
  • Manténgase hidratado. Asuma siempre que el agua no es segura para beber y llévese agua potable o utilice un purificador de agua portátil. Es fácil no beber agua de mar, pero es mucho más difícil recordar que el agua de río puede ser igual de perjudicial.
  • Investigue el lugar y busque asesoramiento local sobre corrientes, peligros, puntos de acceso e incidentes recientes.
  • Nunca nades solo. Ve con un amigo y avisa a alguien de adónde vas y cuándo esperas volver. Los niños deben estar SIEMPRE vigilados, aunque sepan nadar o el agua sea poco profunda.
  • Consulta la previsión meteorológica. Las condiciones pueden cambiar rápidamente, sobre todo cerca de la costa o en las colinas y montañas.

Cuidado con los peligros ocultos

  • Fuertes corrientes, resacas y caudales fluviales cambiantes.
  • Rocas, ramas, carritos de la compra, sedales o escombros sumergidos.
  • La maleza de los ríos y estanques puede enredarte y hundirte, y los juncos tienen hojas afiladas que pueden causar cortes desagradables.
  • Descensos repentinos y aguas profundas.
  • Tráfico de embarcaciones y pescadores (incluidos los sedales y anzuelos que puedan haberse dejado).

Protéjase de las enfermedades

Es probable que el agua natural contenga bacterias, virus y parásitos. Proceden de la fauna salvaje y los animales de granja que viven alrededor del agua, de las ciudades y pueblos cercanos y de la actividad industrial. Es casi imposible evitarlos, incluso en lugares remotos.

  • No trague el agua. Beba sólo lo que haya traído o agua purificada.
  • Cubrir los cortes y rozaduras con apósitos impermeables.
  • Si es posible, dúchate y lávate las manos después de nadar. Si pasas el día fuera, utiliza un desinfectante de manos después de entrar en contacto con el agua.
  • No vayas a nadar si has padecido recientemente una enfermedad estomacal o tienes el sistema inmunitario debilitado.
  • No se meta en el agua hasta pasados unos días después de fuertes lluvias, cuando los niveles de contaminación pueden ser más altos.

Dos personas en traje de neopreno corriendo hacia una masa de agua desde una playa.

Cuidado con los golpes de agua fría

Incluso en verano, las aguas salvajes pueden estar sorprendentemente frías. Entre en el agua poco a poco, dando tiempo a su cuerpo para adaptarse. Nunca saltes directamente a menos que conozcas la profundidad y los peligros que hay debajo. Si experimentas jadeos, hiperventilación o pánico, flota boca arriba hasta que tu respiración se estabilice.

Utilice el equipo adecuado

  • Lleva un gorro o ropa de natación de colores vivos para ser visible.
  • Lleva un flotador de remolque para tener visibilidad y flotabilidad de emergencia.
  • Utiliza un traje de neopreno si el agua está fría o vas a nadar durante un periodo prolongado.
  • Lleve calzado de agua cuando haya rocas, barro u objetos punzantes.

Sepa qué hacer en caso de emergencia

Si te metes en problemas:

  • Mantén la calma e intenta flotar.
  • Túmbate boca arriba y controla la respiración.
  • Pide ayuda si es necesario.

Consideraciones especiales para los ríos

Mucha gente subestima los ríos:

  • El agua puede parecer tranquila, pero puede tener fuertes corrientes bajo la superficie.
  • Las crecidas y las condiciones post-lluvia pueden aumentar drásticamente la velocidad del flujo.
  • Los incidentes de contaminación aguas arriba pueden afectar a la calidad del agua de forma inesperada.

Para quienes planeen nadar en la naturaleza con regularidad, merece la pena consultar a grupos locales como la Outdoor Swimming Society del Reino Unido, que suelen ofrecer consejos de seguridad específicos para cada lugar e información sobre la calidad del agua.

Los niños y el agua

A los niños les encanta el agua y hay que animarles a explorar el mundo natural. Examinar bichos, pescar renacuajos, construir diques de barro y ver quién lanza las piedrecitas más lejos forman parte del crecimiento.

Para que tus hijos estén seguros, enséñales a nadar cuanto antes. Dondequiera que vivas, es una habilidad esencial para la vida. Enséñales a detectar los peligros de la natación y cuáles pueden ser los riesgos. Vigílalos en todo momento. Y enséñales a no beber agua de estanques, ríos o lagos sin utilizar antes un purificador; o asegúrate de que llevan una bebida consigo.

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